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Eulalia Orsero: una obra marcada por el amor y la bondad

1/7/2026

Recordamos a la destacada grabadora peruana Eulalia Orsero, egresada de la carrera de Escultura de la PUCP y cofundadora del Taller 72, el primer taller independiente de grabado del Perú. Su trayectoria artística y docente dejó una huella profunda en el desarrollo del grabado nacional y en la formación de nuevas generaciones de artistas.

Egresada de la PUCP en 1971, Orsero se dedicó al grabado y fundó junto con el artista Jorge Ara el Taller 72. El proyecto comenzó a gestarse cuando Orsero adquirió una histórica prensa Krause, que había pertenecido a los artistas peruanos José Sabogal y Julia Codesido. Esta adquisición hizo posible la creación del taller. El 17 de marzo de 1972 abrieron un pequeño local en La Victoria para ofrecer a los grabadores un espacio donde imprimir sus obras, en una época en la que pocos talleres brindaban ese servicio.

Con el paso de los años, el Taller 72 se consolidó como un referente para el grabado peruano. A sus fundadores se sumaron artistas como Alberto Agapito Aburto, ex decano de la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP, Miguel Gutiérrez y otros grandes grabadores, convirtiendo así al espacio en un punto de encuentro para la creación, el intercambio y la formación artística durante 25 años. 

Más allá de su papel como cofundadora, Eulalia Orsero desarrolló una obra reconocida por la sensibilidad de sus imágenes y el dominio de la técnica del grabado. Para el profesor Alberto Agapito, su producción artística reflejaba profundamente su forma de ser. "Su obra se destacó mucho por el amor", recuerda. Aves, palomas y figuras de carácter espiritual fueron algunos de los motivos que poblaron sus grabados, expresando una mirada marcada por la bondad, la delicadeza y el afecto que, según el artista, la caracterizaban.

El docente Agapito también destaca la rapidez con la que Orsero dominó el oficio. "Ella aprendió rapidísimo", afirma, y recuerda que en el grabado la técnica resulta fundamental para alcanzar una obra sólida. En su opinión, fue precisamente la combinación entre ese dominio técnico y una sensibilidad artística propia lo que dio lugar a grabados de gran calidad y una identidad inconfundible. 

Su vocación por compartir el conocimiento acompañó toda su trayectoria. Además de su trabajo en el Taller 72, espacio que funcionó también como una escuela informal para numerosos grabadores, fue docente de grabado en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú y dictó talleres independientes de cerámica, formando a nuevas generaciones de artistas desde el rigor técnico y la generosidad.

El legado de Eulalia Orsero permanece tanto en su obra como en el aporte que realizó al desarrollo del grabado peruano y a la formación de artistas que encontraron en ella una maestra comprometida con su oficio y con la enseñanza.

Desde el Departamento Académico de Arte y Diseño de la PUCP celebramos su legado y lamentamos profundamente su fallecimiento.

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